domingo, noviembre 13, 2005 11:59

Yo estuve allí

Amenazados de lluvia y de oprobio, los discrepantes a la política educativa de este Ejecutivo se dieron cita en Madrid, nos dimos cita en Neptuno. Frente a la propaganda tendenciosa de los medios afines al régimen, la ciudadanía acudió de forma masiva, con el solo propósito de decir alto y claro no.

No a un modelo educativo que consagra la decadencia moral, un modelo en el que se pretende suprimir la formación religiosa en horario lectivo, eligiendo por los padres, es decir imponiendo, la ausencia de la religión en la educación de nuestros hijos, y obligando a quienes la quisieran cursar a estar más horas, es decir, penalizando a los alumnos que la cursen.

Sin embargo ese no fue el único motivo, con ser uno muy importante. La asignatura de "Educación para la ciudadanía" presenta importantes similitudes con la de "Formación del espíritu nacional". Pretende adoctrinar políticamente a los niños, desde la escuela, explicándoles que es lo bueno y lo malo. La escuela, no es un lugar de educación moral, sino de formación intelectual, es decir instruirles en materias científicas e históricas. La educación moral corre a cargo de los padres, aunque ZP prefiere inculcar sus valores en la juventud, de forma obligatoria. Es un paso más de todo régimen dictatorial hacia el pensamiento único. Espanto produce pensar el posible temario de la asignatura: tema 1 las bondades del aborto, tema 2 la muerte digna, tema 3 los valores culturales, tema 4 la tolerancia con la inmigración irregular... etc, etc.

Pese a lo que muchos progres domingueros braman al compás de la fatwa de los ayatollahs radiofónicos, esto no es una contradicción. Me refiero a exigir el derecho de los progenitores a educar a sus hijos en la moral, y la obligación del estado en la enseñanza religiosa voluntaria. La religión, a parte de un sistema de valores que los padres eligen o no para sus hijos, es una doctrina fija, establecida, que quienes elegimos para nuestros hijos, sabemos en que consistirá el temario.

Por otra parte estamos plenamente en desacuerdo con que el Estado se abrogue la capacidad de elección de a qué centro mandar a nuestros hijos. Bastante es tener que soportar el ínfimo nivel de nuestra escuela pública, su masificación de inmigrantes, y la pérdida de la identidad cultural de la misma, para que encima pretendan obligarnos a ir donde nos manden. Bastante que estamos ya obligados a pagar esa vergüenza nacional llamada escuela pública.

No estoy contra la escuela pública, sino por la escuela pública de calidad. No se pueden convertir nuestras clases en centros de acogida e integración, porque ese no es el objetivo de la escuela, sino dar conocimiento. Y esto se hace más difícil cuando en las clases los niños españoles comienzan a ser minoría, y son ellos quienes deben adaptarse al resto, una autentica aberración.

Sin embargo, buena parte del centro reformista militante, y cómplice silencioso de muchas de estas cosas, salió ayer a la calle, en buena medida, por miedo a perder las subvenciones de los colegios concertados. Muchos de los señores de "no hombre, pobres inmigrantes no seas facha", son los que no tienen a sus hijos en la escuela pública con los pobres inmigrantes. Y a la hora de la verdad, lo único que les importa es mantener su elitismo personal con ayuda del Estado. No quieren cambiar nada, no pretenden una reforma seria de la enseñanza, hacia valores lógicos, porque a ellos no les afecta desde el bunker del colegio concertado.

Ahora, cuando se topan con la cruda realidad de tener el riesgo de enviar a sus hijos a esos "antros" en que han convertido la escuela pública, se mueven, eso si, sin acritud ninguna hacia el mantenimiento del presente sistema educativo, y que quienes vayamos a colegios públicos tengamos que padecer la aculturación, el ínfimo nivel, la indisciplina, el gamberrismo y la inoperancia.

Con todo, lo peor de la reforma no es lo anterior, es lo que sigue. La presente ley pretende rebajar aún más la calidad, pretende aprobar a granel, únicamente para mejorar nuestras estadísticas. Nuestros hijos para el gobierno son porcentaje. La falta de disciplina, de valoración del esfuerzo, de primar la competencia, han sido sustituidos por una ley de ningún esfuerzo, de vaguear continuadamente, y de exigir resultados sin poner nada.

Esa es la juventud creada al amparo de la anterior ley socialista, desangrada en medios económicos para unos valores de incompetencia, que llenó las aulas de artilugios sin función mientras las vaciaba de valores, y es la profundización en esta senda lo que propone esta ley, para complacer a los pelanas, aspirantes a sindicalistas, vagos y demás, que exigen sin cesar no una educación de calidad, sino un aprobado general y gratuito.

No es este el momento de una reflexión sobre los valores de nuestra juventud. Sólo diré que esta ley se preocupa del adoctrinamiento político de nuestros hijos y de su desinformación educativa. Pretende convertir los colegios e institutos en centros de apología del régimen, donde los chavales se diviertan y aprueben a cualquier precio.

Contra esto se rebeló España ayer, y ya digo, que por desgracia tendrá que rebelarse nuevamente, pues este gobierno solo escucha a sus palmeros, y a aquellos que apuestan por lo mismo que ellos, en su moral de partido único y de pensamiento teledirigido. 3.5 millones de firmas no valieron de nada, 2 millones de manifestantes tampoco, pero al menos mostremos nuestras ideas, ya está bien de silencio, es la hora de la contestación impertinente.

No a la LOE.

Por lo demás el acto fue colosal, la emoción me embargo por muchos momentos. Vi niños, vi ancianos, vi hombres, vi mujeres, ataviados con los colores patrios, en un unísono grito de rebelión nacional. Tuvo mucho de 2 de Mayo, un nuevo espíritu de insurrección nacional ha nacido en Madrid, una marea humana se alzó contra la opresión, no nos callarán. Viva España¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

En el metro, ya de retirada hacia casa, en el primer vagón, en Banco de España, en el tren, un progre, bien sentado en su butaca, con ropa de marca y sonrisa malediciente increpó a unas ancianas, que pegatinas en pecho volvían a casa con el "LOE no" de pie en el vagón. Y cuando todos esperábamos que las cediera el asiento, alzó su voz tunante, recriminando su actitud y su manifestación: "dejadnos ya en paz con la religión de las narices".

La anciana en un gesto de raza hispánica le replicó, y él entre risas prepotentes dijo "eso es mentira, mis hijos se educan donde yo quiero (apuesto por un concertado) y los que quieran religión se la den ellos, yo no quiero que se de religión en la escuela, ya vale de mentir, que sois unos mentirosos". Así defienden ellos la libertad, increpando nuestras ideas, insultando, desde el convencimiento visionario de sus verdades dogmáticas. Sólo se pueden manifestar ellos, les molestan nuestras pegatinas, les molestan nuestras manifestaciones, les molestan nuestras opiniones. España es un país libre solo para ellos.

Para concluir espetó ante la incredulidad general: "los mismos fascistas de siempre, mi abuelo está en la cuneta", demostrando su perpetuo revisionismo y falseamiento histórico, capaz de acusar de crímenes a personas no nacidas entonces y aplaudir medallas a quienes los organizaron y ordenaron.

Esta es nuestra izquierda, esa es su libertad, la de la verdad dogmática predicada desde las ondas, la del maniqueísmo, la de las tumbas abiertas, y contra eso no cabe la moderación, ante su mentira, verdad. Ante sus crímenes, nuestros mártires, ante su prepotencia, nuestro argumento, ni un miedo más, empecemos a contestarles desde ya. El desastre ZP debe servir para liberarnos de complejos estúpidos, no debemos conceder a la izquierda, ni la calle, ni la tertulia, ni el pasado, ni el presente, ni el futuro.

Gritemos fuerte y altivos: LOE NO.

-.Julio Alejandro Buenaplata

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