domingo, febrero 26, 2006 17:45

Allí estuve

La imposición de los principios rendicionistas del gobierno a la sociedad en materia antiterrorista encontró en la manifestación de ayer una importante réplica.

El día amenazaba lluvia, y el frío no diremos que fuese polar, pero no animaba a salir a la calle, sin embargo tan pronto aparcábamos en Sáinz de Baranda para coger desde allí el metro, y allí comenzamos a ver las primeras banderas de España, esas que comienzan a ser escasas en la fisonomía de nuestra realidad cotidiana.

Una vez en el metro la inmensa mayoría íbamos hacia el mismo sitio, República Argentina, los comentarios eran unánimes, hastío y rebeldía, las bromas y el buen ambiente entre personas desconocidas pero unidas por un ideal fueron constantes. Era tal la multitud que comenzaba a darse cita que nos recomendaron por la megafonía del vagón bajar en las paradas contiguas, así lo hice, en Nuevos Ministerios, como yo mucha gente porque la salida multitudinaria ya presagiaba una masiva afluencia ciudadana al acto, y así fue, no se lograba ver por Serrano ningún fin a la fila de protesta, todo eran al principio banderas, y después paraguas.

Pese a la mordaza informativa de los medios de comunicación televisivos, excepción de Telemadrid, la reacción ciudadana volvió a demostrar que los españoles seguimos creyendo en España, y seguimos dispuestos a negarnos con terquedad y compromiso a que un gobierno contra la voluntad general disponga la destrucción de los pilares morales e incluso espirituales que sostienen el edificio emocional y simbólico sobre el que se asienta la realidad tangible de la patria.

Cada día comprendemos más que si toleramos la eutanasia que este gobierno pretende imponer al espíritu nacional, la supervivencia de la propia nación no contaría con ninguna viabilidad, sería un esqueleto, una urna funeraria que enterrase nuestra historia, nuestra tradición, y sobre todo, en donde se dilapidase nuestro futuro.

Los españoles nos rebelamos, pacifica y democráticamente, pero de forma firme para decir NO.

Los cánticos se centraron contra un presidente que ya no es de todos, si es que alguna vez lo fue, las criticas mas o menos audaces, reflejaban en cualquier caso a quién consideraba culpable la masa manifestante de la presente situación de claudicación del Estado frente al terror.

Varias imágenes de la marcha me quedan en la retina, bajo la lluvia insistente unas niñas, adolescentes, sobre una terraza cantando, bailando, con banderas de España, divertidas simpáticas, una fumadora que bromea diciendo que viene la ministra de sanidad y yo no aborto, fumo, un señor que caminaba junto a nosotros que no podía reprimir su indignación y a cada rato exclamaba Zapatero masón, sinvergüenza. Un padre con sus dos niños pequeños tratando de protegerlos del frío y la lluvia, Montilla, las perrillassssssss.

Avancé durante toda la manifestación sin parar por alcanzar la cabecera, no lo logre, no entraré en un baile irrisorio de cifras, estábamos los que estábamos, y quienes estábamos dijimos bajo la lluvia, NO EN NUESTRO NOMBRE.


-.Julio Alejandro Buenaplata

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